En este trabajo exploro cómo se transforma en mí el significado de ser mujer y, por extensión, cómo - a menudo sin darnos cuenta - construimos y reafirmamos la idea de quiénes somos en un mundo en permanente cambio. A través de la fusión de historias compartidas y paisajes imaginarios, propongo al espectador un territorio de proyección: la posibilidad de multiples vidas y experiencias en las que reconocerse. Es un relato sobre el diálogo entre el mundo interior -la psique, la memoria, la intuición- y el mundo exterior: el entorno que habitamos y que, a su vez, nos habita. En ese cruce se afina la mirada, se matiza la percepcióny toma forma la identidad.